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Lecciones de Economía Política
Por Ernesto Molina Molina


[31.08.2016]-
Actualización  7:00 pm de Cuba

Nuestra Cuba socialista ha disfrutado de los aires muy frescos del anti-dogmatismo desde los inicios de la Revolución. Ello no quiere decir que no hayamos sufrido de una ortodoxia dogmática en algunos períodos. Pero aunque parezca algo absurdo, merece la pena hacer una brevísima mención de este excelente libro de Antonio Pesenti, felizmente publicado en Cuba en 1964. Mencionamos el término "absurdo" por el tiempo transcurrido. Pudiera considerarse un libro viejo. Pero cuando un texto mantiene su actualidad científica en temas de primer orden, sobre todo para nuestro país, merece la pena que acudamos a él.

Entre los temas más recurrentes y objeto de debate entre economistas marxistas y no marxistas, ha mantenido gran vigencia la teoría de la transformación de los valores de las mercancías en precios de producción. El mérito de este libro de Antonio Pesenti está en abordar el tema mezclando de manera inteligente lo que aportan los enfoques marxistas y no marxistas a la teoría de los precios. Y es que en tiempos de Marx el precio de monopolio no era la regla; y, por tanto, su determinación no aparece en El Capital vinculado a la teoría de la transformación.

Ya en la época imperialista, el precio de monopolio se convierte en la "regla", pero su determinación cuantitativa no se concretó en la obra del "marxista por excelencia" que fue Lenin. Su determinación cualitativa fue explicada por Lenin asociada al proceso de concentración y centralización de la producción y el capital.

Es a finales de los años 20 e inicios de los 30 del siglo XX, cuando varios autores "neoclásicos", sobre todo, Piero Sraffa y Joan Robinson, dan con una respuesta plausible para explicar la determinación cuantitativa del precio de monopolio, pero rechazando la teoría del valor por el trabajo. Es aquí que reconocemos el aporte de Pesenti, quien logra de forma científica unir lo cualitativo y lo cuantitativo en las categorías precio de monopolio y precio de oligopolio a partir de la teoría del valor por el trabajo.

Este enfoque es importante para un país de orientación socialista; y, por tanto, no solo para Cuba (en América latina pudiéramos identificar a Nicaragua, Venezuela, Bolivia, entre aquellos países que aspiran a seguir el camino socialista) porque la teoría de los precios es fundamental para que "el mercado" no sea únicamente una entelequia teórica, sino una realidad práctica para lograr la competitividad internacional del aparato productivo nacional.

Esta es la razón por la cual nos vamos a referir al tema de los precios y el valor, tal y como lo aborda nuestro autor.

El análisis de la competencia inter-ramal en condiciones del capitalismo de libre concurrencia permitió a Carlos Marx fundamentar la transformación del valor en precio de producción. El libre movimiento de capitales, facilitado por el crédito, se hizo posible y necesario, entre las diferentes ramas de producción, cuando desaparecieron las trabas feudales de los gremios y el capitalismo alcanzó su propia base técnico material.

En la época de los monopolios, el movimiento de capitales de una a otra rama obedece a nuevas condiciones. Este tema también es abordado excelentemente por los economistas marxistas norteamericanos Paul Sweezy y Paul Baran.

Un monopolista que obtiene grandes beneficios en su propia industria, prefiere invertir nuevo capital en otra industria y no en la propia, bajo el principio de obsolescencia monopolista: las nuevas máquinas no se introducen hasta que el valor no depreciado de la antigua máquina sea cubierto cuando menos por las economías de las nuevas tecnologías.

En el capitalismo de libre competencia, la ganancia extraordinaria, originada por alguna innovación tecnológica, sustancialmente no perjudicaba al capital viejo perteneciente al capitalista innovador, sino al capital viejo de los demás capitalistas.

Por esta razón, los costos marginales cobran una importancia tan especial en la determinación del precio de monopolio. La llamada escuela neoclásica había tomado en cuenta los costos marginales en la determinación del precio en condiciones de la libre competencia.

Las curvas de costos representan como varían los costos a medida que varía la cantidad producida. Los empresarios quieren maximizar la diferencia entre sus ventas totales (ingresos) y sus costos totales. Sitúan su producción a un nivel tal que cualquier variación en él no valga la pena, porque los ingresos adicionales obtenidos serían menores que los costos adicionales. Este concepto de la variación de los costos totales, originada por la variación de la cantidad producida, en una unidad, es de gran importancia en el análisis de la oferta. Se le llama costo marginal. El tipo de curva más útil es, por tanto, la curva de costos marginales. La "ley de los rendimientos decrecientes" significa que el costo marginal disminuye, pero luego empieza a crecer. Una curva de costos marginales típica tiene la forma siguiente:

Las curvas de oferta representan la forma en que la cantidad puesta a la venta por un empresario depende del precio. Bajo las condiciones de libre competencia, el empresario maximiza sus beneficios igualando el ingreso marginal con el costo marginal, lo que en este caso, supone la igualación del costo marginal con el precio.

Esta situación puede representarse así:

Por lo tanto, para maximizar el beneficio, el productor debe llevar sus ventas hasta el punto en que se igualan el ingreso y el costo marginal, pero sin modificar el precio de mercado por una reducción o un aumento de sus ventas. Obsérvese que el precio en la Figura 2 permanece constante.

En condiciones de monopolio, el vendedor sí puede modificar el precio de mercado por una reducción o un aumento de sus ventas.

Si bien el monopolio puro no existe, como abstracción teórica es válida para describir tendencias extremas. La forma cómo "el monopolio puro" influye con su oferta sobre la magnitud del precio, sobre la totalidad de los artículos puestos en venta puede ilustrarse en la Figura 3.

Sean EF y EG las curvas de costo medio y del costo marginal, HM y HG las curvas de ingreso medio e ingreso marginal. El monopolio aumenta la oferta OX y disminuye el precio OY hasta el punto en que el ingreso marginal es superior al costo marginal y cesa de variar el precio y la oferta cuando el ingreso marginal y el costo marginal coinciden.

Mientras que en régimen de libre competencia, el precio estable es determinado por el punto de intersección de las curvas de costo marginal y del costo medio; en régimen de monopolio, resulta en cambio, del punto de intersección de las curvas de costo marginal e ingreso marginal.

Puede apreciarse cómo en condiciones de "monopolio puro" el costo marginal no tiende en absoluto a elevarse al nivel del precio de venta, sino que permanece de manera estable inferior a éste. ¿Por qué? Porque el "empresario único" cada vez que aumenta su producción, determina una disminución del precio, no sólo sobre la cantidad adicional ofrecida, sino sobre la totalidad de los artículos puestos en venta.

Por ello es interés del monopolista llevar su producción no hasta el punto en que el precio de venta coincide con el costo marginal, sino hasta aquel en que existe igualdad entre el ingreso marginal y el costo marginal. Su reacción se detiene antes de que el costo marginal haya alcanzado el precio de venta.

En régimen de monopolio el precio de venta no tiende a alcanzar el costo medio. El monopolista tiene la posibilidad de manera estable de embolsarse una ganancia extraordinaria (ganancia diferencial) o ganancia monopólica.

¿Por qué? Porque el monopolio es un obstáculo para que surjan nuevas empresas que vengan a competir dentro de la rama, bajo el estímulo de esas ganancias extraordinarias.

Por varias razones, el monopolio no utiliza plenamente su capacidad instalada:

Si ya obtiene un gran beneficio en su industria, prefiere invertir nuevo capital en otra industria y no en la propia, bajo el principio de la obsolescencia monopolista: la nueva máquina no se introduce hasta que el valor no depreciado de la antigua máquina sea cubierto cuando menos por las economías de las nuevas técnicas.

Porque cada vez que aumenta su producción, tiene que disminuir el precio, no sólo sobre la cantidad adicional ofrecida, sino sobre la totalidad de los artículos en venta; y como otras empresas no pueden continuar aumentando la oferta libremente (existe el monopolio), mientras el ingreso marginal es mayor que el costo marginal, el monopolio puede continuar aumentando la oferta, obteniendo una ganancia diferencial o monopólica. A partir de un momento la elasticidad de la demanda es menor que 1, (la disminución del precio incrementa la demanda en proporción menor que 1) y el ingreso marginal es negativo: la empresa quema el exceso de producción.

Bajo la libre competencia el precio tiende a disminuir hasta el nivel del costo medio, porque, en búsqueda de ganancias excepcionales, se crean nuevas empresas dentro de la rama.

En condiciones de oligopolio, el análisis es más complejo. La categoría oligopolio (venta por unos pocos) se presenta con las ventajas de la libre competencia: estimulante del desarrollo de la ciencia y la tecnología y sin las desventajas de la anarquía de la producción de las pequeñas empresas.

El oligopolista tiene menos seguridad de decisión cuando aumenta o disminuye el precio de su mercancía, en cuanto teme que sus rivales no lo sigan y le quiten así una parte de sus clientes, pero estará más decidido a no disminuir el precio, aunque los costos disminuyan, porque teme que los competidores lo imiten. De esta manera habrán pocas empresas líderes que tengan la dirección del precio, las demás deberán ajustar sus ofertas de modo que el precio permanezca estable.

En el capitalismo de libre concurrencia el precio se presentaba al productor capitalista como un dato externo al cual éste debía adaptar su producción; para el oligopolio el precio es una variable de decisión, sujeta a su estrategia económica; en cambio, para las pequeñas empresas, el precio continúa siendo un dato independiente.

El precio de oligopolio constituye una forma transfigurada del valor de las mercancías en la época del capitalismo monopolista. Pero no por ser una forma transfigurada deja de ser una forma objetiva.

El economista marxista Antonio Pesenti, afirma con toda razón:

Los defensores del oligopolio hoy dominante, observan que sólo las grandes empresas pueden asegurar el progreso técnico y, por consiguiente, la reducción de los costos de producción, pero al confundir la gran empresa con el monopolio, no advierten que el monopolio puede reducir el costo de producción, pero a ello no está obligado por razones de vida o muerte, como era el caso del capitalista en la situación de libre concurrencia, y que, como quiera, esta reducción de costo puede no traducirse (y no se traduce) necesariamente en reducción de precios y aumento de la producción, en beneficio de toda la colectividad, sino en ganancia de monopolio, con ciertas consecuencias, (.....) sobre el desarrollo económico. (p. 343)

La ley absoluta del desarrollo económico y político desigual del capitalismo se manifiesta muy particularmente en el precio de monopolio, como división desigual de la plusvalía, y por tanto, creciente diferenciación; el poder económico representado por el capital se concentra cada vez más en pocos grupos, los cuales absorben gracias a este acrecentado poder, una parte siempre creciente del producto nacional.

Esta desigual distribución de la plusvalía que obedece principalmente al desigual nivel de concentración de la producción y el capital, tiene su reflejo transfigurado y superficial en todas estas teorías de la competencia imperfecta y monopolista, que pretenden determinar el precio de oligopolio como resultado único del comportamiento en la esfera de la circulación de un número reducido de empresas (oligopólicas). Así, el comportamiento de cada oligopolio influye de manera sensible a todo otro oligopolio, lo cual modifica la parte de mercado que corresponde a cada cual y así se construyen "infinitos" modelos que reflejan "infinitas" situaciones.

Nuestros profesores de "Macro" y "Micro", que se valen necesariamente de textos de la Economía Convencional (dígase Paul Samuelson o Paul Krugman) pueden encontrar un vínculo actualizado entre Pesenti y Marx, para no limitarse a repetir los textos descriptivos del movimiento de los precios en los modelos matemáticos de los Premios Nóbel ya mencionados − muy reconocidos en la academia burguesa contemporánea, pero muy alejados de la teoría científica del valor.

Septiembre 2016.

 

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