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El Derrumbe del Socialismo en Europa
Por Ernesto Molina Molina

[18.12.2016]- Actualización  8:00 pm de Cuba

La importancia de este libro del Dr. José Luis Rodríguez García, reside en lo nuevo que aporta con relación a otras publicaciones dentro y fuera de Cuba, no las suficientes, dada la trascendencia del tema a escala global. La idea es distinguir el concepto de “modelo” del de “sistema”. El sistema socialista puede asumir diferentes formas o modelos, es decir, su funcionamiento se puede expresar sintéticamente en un conjunto de variables o dimensiones interrelacionadas, que constituyen el tipo de mecanismo económico, con sus correspondientes principios esenciales para su modo de acción. Ello permite fundamentar el fracaso del modelo asumido, y sobre todo copiado o impuesto desde la URSS al resto de Europa Oriental, y el derecho, por tanto, a abrirle un espacio histórico al Socialismo en el siglo XXI.

Ciertamente, la llamada “sovietología” publicó mucho en Occidente sobre el socialismo real, produjo miles de artículos y libros de todo tipo desde el momento mismo que triunfó la Revolución de Octubre. Puede observarse que a pesar de ello esta corriente de pensamiento no fue capaz en la mayoría de los casos de producir estudios realmente profundos sobre el socialismo, sistema que fue valorado por muchos autores como sencillamente inviable, bien fuera por miopía política o incapacidad analítica.

Como bien señala el autor, al menos en el campo de la economía, un grupo de analistas publicaron artículos y libros de una indudable seriedad, aunque sin duda resultan polémicos y no exentos de errores en muchos aspectos.

La evolución de los estudios sobre el socialismo europeo en los últimos 20 años desde el punto de vista de la “neosovietología” se ha caracterizado por una crítica despiadada del socialismo real que, salvo excepciones, se presenta como un fracaso total, a lo que se une una valoración que en muchos casos se esgrime como justificativa de la introducción del modelo capitalista neoliberal en estos países, llamados ahora economías en transición.

La valoración desde posiciones de la izquierda en este período muestra también una tendencia mayoritaria a la crítica descalificadora de la experiencia del socialismo europeo, al tiempo que numerosos autores niegan incluso que existiera el socialismo en esos países.

En ese contexto los estudios sobre el derrumbe del socialismo en Europa realizados en Cuba muestran un esfuerzo meritorio, pero un alcance limitado, especialmente en el ámbito de la economía. Se destacan en este sentido materiales para uso docente elaborados en los años 90 del siglo pasado, y estudios monográficos preparados por investigadores asociados al Centro de Estudios Europeos publicados en forma de libros o a través de la revista Estudios Europeos. A ello pudiera añadirse la reseña de algunos debates y otros esfuerzos aislados, así como la publicación de unos pocos materiales de autores extranjeros sobre el tema.

Tomando en cuenta lo expresado anteriormente, este libro tiene un objetivo modesto, según el propio autor. Se trata de brindar al lector un enfoque sintético y centrado en las causas económicas que llevaron a la desaparición del socialismo europeo, sin dejar de abordar aspectos políticos esenciales de este proceso, así como ofrecer una valoración de las consecuencias de la transición al capitalismo ocurrida en Europa Oriental y la Comunidad de Estados Independientes en los dos últimos decenios.

Al respecto es necesario aclarar que no se pretende examinar el objeto de estudio hasta agotar el tema en toda su complejidad, ni tampoco examinar todos los aspectos que están presentes en las múltiples causas del derrumbe del socialismo europeo, lo que requeriría de una profundización mucho mayor, más allá del alcance de esta investigación inicial.

Para Cuba, que hace frente hoy a la actualización del Modelo Económico Socialista, el tema es de suma importancia: porque hay muchas lecciones que aprender de aquellas experiencias y no solo de las nuestras.

Para desarrollar el análisis, el presente libro se divide en cinco capítulos.

Capítulo I.- El análisis histórico de la construcción socialista: la política económica en la Unión Soviética.

Este capítulo se refiere al análisis histórico de la construcción del socialismo en la experiencia de la URSS centrando la atención en los rasgos fundamentales de la política económica aplicada desde el comunismo de guerra hasta la perestroika. En esta primera parte se reseñan los principales debates económicos que marcaron la historia del socialismo europeo, algunos de los cuales transcienden hasta el presente y que resultan un elemento de gran importancia para explicar la desaparición de la Unión Soviética.

Capitulo II.-El análisis histórico de la construcción socialista: la política económica en Europa oriental.

El segundo capítulo se dedica a examinar el proceso de construcción económica del socialismo en Europa oriental y sus vínculos de dependencia en relación al modelo soviético, destacando las peculiaridades y diferencias con ese modelo.

Capitulo III-La transición al capitalismo en Rusia y la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

En el capítulo III se examinan los factores que catalizaron el derrumbe del socialismo en la URSS, así como las condiciones de partida que se crearon para la transición al capitalismo. A continuación, se evalúa la transición al capitalismo, así como la aplicación del neoliberalismo en Rusia y el resto de la Comunidad de Estados Independientes, durante el decenio de los años 90 del pasado siglo. Posteriormente se examina el proceso de estabilización de las reformas económicas hasta el enfrentamiento de la crisis global entre el 2008 y el 2011.

Capítulo IV.-La transición al capitalismo en Europa Oriental.

El capitulo IV trata la transición al capitalismo en Europa Oriental, la estabilización de las reformas y el enfrentamiento de la crisis global entre el 2008 y el 2011.

Capítulo V.- El impacto del derrumbe del socialismo en Europa.

Por último, en el capítulo V el autor presenta las consideraciones finales sobre el impacto de este proceso de transformaciones y sus posibles trayectorias futuras

Anexos.

También incluye dos Anexos; uno que recoge las tendencias económicas más recientes en esos países, así como los datos estadísticos más relevantes de los mismos; y otro que apoya con una cronología los acontecimientos económicos fundamentales ocurridos entre 1989 y 2011.

El capítulo 1 nos muestra la osadía científica del autor, hay que decir que en los planes de estudio de Economía en nuestras universidades no se abordan hoy con la profundidad que este capítulo refleja, el análisis histórico de la construcción del socialismo en la experiencia de la URSS, centrando la atención en los rasgos fundamentales de la política económica aplicada desde el comunismo de guerra hasta la perestroika, y mucho menos, los principales debates económicos que marcaron la historia del socialismo europeo, algunos de los cuales transcienden hasta el presente; y que resultan un elemento de gran importancia para explicar la desaparición de la Unión Soviética. Se trata de un libro que abarca una temática muy amplia, su tratamiento exhaustivo exigiría varios libros.

Estos debates, ciertamente, tienen tanta actualidad, que despiertan pasiones entre economistas, académicos y profesores.

Por aquello que dijera José de Luz Caballero, “Solo la verdad nos pondrá la toga viril”, vale la pena, que nuestros estudiantes y profesionales en Cuba conozcan y estudien este libro sintético, pero meticuloso, de este período muy difícil; y que en los manuales tradicionales nos llegó de forma muy tergiversada y reducida; aunque en la Cuba de los primeros años revolucionarios, ya fuera publicada al menos la obra de Preobrajenski “La nueva económica”, con fragmentos polémicos de Bujarin y otros autores.
El Modelo surgido a finales de los años 20, asociado a la colectivización forzosa y a cierto regreso al “Comunismo de Guerra”, resultó socialmente desastroso. Ello muestra que en la concepción del Modelo hay algo de subjetivo y que tuvo que reflejarse en las polémicas durísimas que se realizaron en aquellos años después de la muerte de Lenin.

Para quienes consideran la NEP un paso atrás en el camino revolucionario, es posible quizás encontrar en las propias palabras de Lenin ese reconocimiento: la NEP propiciaba cierto desarrollo del “enriquecimiento” de sectores asociados
al interés individual del propietario privado que Lenin era el primero en reconocer como un paso atrás. Pero ya se había encontrado el antídoto idóneo para dar pasos hacia adelante: el cooperativismo socialista.

El autor, precisamente, reconoce cómo el camino cooperativo, al cual Lenin concedía tanta importancia, no se cumplió, se desvirtuó la NEP y resulto que el paso atrás ahora fue la vuelta a algo muy semejante al “Comunismo de Guerra”, que rompía con la alianza obrero campesina, al imponer la colectivización forzosa.

Si bien el autor hace énfasis en las polémicas teóricas y en las causas económicas que llevaron a la desaparición del socialismo en la URSS, valdría la pena destacar cómo la concentración de la propiedad en manos del Estado, procreó un enorme aparato burocrático para su control que se adueñó de esos medios de producción y actuó en consecuencia, es decir, para defender sus intereses ilegítimos, la defensa de sus cargos y las prebendas asociadas a esos cargos (los burócratas no se apoyan en las masas, se apoyan en otros burócratas).

Vale la pena destacar la definición de Lenin del burócrata: “el hombre para quien su puesto es más importante que la Revolución”. Fue además, un proceso paulatino, inestable, complejo que demandó de esos funcionarios cuotas altas de sacrificio también y que no permitió a muchos honestos y verdaderos revolucionarios darse cuenta a tiempo del peligro.

Aquel mal llamado "socialismo" puso en evidencia que el conflicto que lo desgarraba tenía su raíz en la subsistencia y acrecentamiento de muchos valores de la civilización del capital y de la jerarquizada división social del trabajo heredada de las sociedades de clases.

En ese “socialismo de Estado”, las relaciones de poder económico existentes no están determinadas por derechos de propiedad privada, individual, o colectiva, sino que se derivan de la prerrogativa absoluta de la dirección para distribuir a su buen saber todo el producto nacional y disponer a su consideración de todos los bienes “de la nación”.

El centro de gravedad de este poder distributivo lo constituye el reparto de los bienes más importantes, los cargos, dentro del mismo aparato jerarquizado y semi-militarizado de distribución.

Este libro resulta de tremenda importancia para Cuba, dados los pasos que debemos acometer, teóricos y prácticos, para la implementación del Modelo Socialista Cubano y el plan de Desarrollo hasta el 2030.

El capítulo II, al examinar el proceso de construcción económica del socialismo en Europa oriental, nos hace recordar el libro de John Maynard Keynes: “Las consecuencias económicas de la paz” (1919), precisamente por los vínculos de dependencia económica de esa Europa Oriental con la economía rusa, que, de cierta manera, ataron esas economías al modelo soviético. Keynes predijo en esa obra que, de cobrarse la deuda de guerra a Rusia y a Alemania, más tarde, más temprano, sobrevendría la II Guerra Mundial. Y en efecto se dañaría el mecanismo económico europeo, pues Alemania era el taller de Europa; y Rusia era la fuente de materias primas de Europa. El autor muestra los avatares históricos de las relaciones económicas entre Rusia y los países del CAME en ese largo período posterior a la II Guerra Mundial hasta el derrumbe del Campo Socialista, tema que daría contenido para varios libros, y que necesariamente tiene que ser muy polémico, pero que el autor muestra que solo presenta la punta del “iceberg” de sus conocimientos al respecto.

El capítulo III, necesariamente tuvo que exigir del autor una consulta muy amplia de documentos y bibliografía para lograr reflejar los factores que catalizaron el derrumbe del socialismo en la URSS, así como las condiciones de partida que se crearon para la transición al capitalismo, pero no solo, pues se evalúa también la transición desastrosa al capitalismo, acompañada de la aplicación del neoliberalismo en Rusia y el resto de la Comunidad de Estados Independientes, durante el decenio de los años 90 del pasado siglo, hasta que, ayudada por una mejor dirección estatal (y la recuperación y elevación de los precios del petróleo), especialmente en la Federación Rusa, se produce el proceso de estabilización de las reformas económicas hasta el enfrentamiento de la crisis global entre el 2008 y el 2011.

El capítulo IV, si bien tuvo que exigir del autor una consulta amplia de documentos y bibliografía para lograr reflejar los factores que catalizaron el derrumbe del socialismo en Europa del Este, muestra una gran diversidad de condiciones de partida para crear la transición al capitalismo, lo cual explica las mayores o menores dificultades para integrar a esos países a la Unión Europea, y los vínculos también más o menos estrechos o conflictivos con los Estados Unidos de América y con sus anteriores aliados, los países ex integrantes de la Unión Soviética.

El capítulo V es de carácter propositivo. El mundo turbulento en que vivimos hace muy difícil la predicción del futuro, pero todavía más difícil, crear el mundo deseado y mejor para toda la humanidad. Las utopías son necesarias y convenientes si son revolucionarias: no olvidemos que el Socialismo utópico es fuente del marxismo. Y las utopías han de perfeccionarse a partir de las experiencias vividas. Pero sin abandonar el estudio científico de nuestras realidades.

Valdría la pena sustituir la frase o denominación “Socialismo del siglo XXI”, por la de “Socialismo en el siglo XXI”; y no precisamente por una cuestión semántica, sino por una precisión dialéctica, ya que toda negación ha de saber encontrar la continuidad y la ruptura, lo cual es una forma de hacer justicia histórica ante las primeras experiencias, sin abandonar el justo camino hacia un futuro mejor.

Solo una sociedad socialista puede ser consecuentemente solidaria con las generaciones futuras. La Unión Soviética fue solidaria con las generaciones “futuras” al derrotar al fascismo. También fue solidaria muy particularmente con Cuba. La crítica justa al llamado “socialismo real” no puede empañar los primeros hechos históricos positivos del “asalto al cielo” como llamara Marx a la Comuna de París. En este sentido, el autor es muy respetuoso con la herencia valiosa de la primera experiencia del socialismo en el mundo.

Y, sin embargo, las experiencias del socialismo real no fueron color de rosa. Levantaron en muchos casos viejos odios, por los errores y crímenes innecesariamente cometidos, asociados a intereses ilegítimos de gobernantes corrompidos, con ansias de poder absoluto y con la complicidad de una burocracia “mafiosa”.

Entre las alternativas que se defienden para llevar adelante el socialismo en el siglo XXI, se plantea la importancia de la “gestión de los trabajadores”, porque se entiende que si son los trabajadores los efectivos propietarios (productores libres asociados) entonces han de cooperar en la producción conscientemente y han de beneficiarse de su actividad, lo cual exige una forma superior de organización de la producción:

1. Sin la explotación capitalista, se produce una tendencia hacia la cooperación entre los trabajadores para cumplir sus responsabilidades e irse orgullosos de su trabajo, en vez de hacer lo menos posible.

2. El conocimiento que los trabajadores poseen sobre las mejores maneras para realizar el trabajo, conocimiento no compartido como regla en el capitalismo, ahora puede ser utilizado para mejorar la producción en el corto y largo plazo.
3. No hay que gastar en pagar supervisores y capataces para obligar a los demás a trabajar duro; y en la medida en que la producción capitalista ha sido organizada no para ser más eficaz sino para facilitar la supervisión, ésta y otras características irracionales del capitalismo ya no serán necesarias.

4. La gestión de los trabajadores ofrece la posibilidad de combinar el pensar con el hacer: de acabar con la división en el lugar de trabajo entre los que piensan y los que hacen. Ofrece la posibilidad de que todos los trabajadores pueden desarrollar sus capacidades y potencialidades. Por lo tanto, la gestión del colectivo laboral puede fomentar una mayor productividad e innovación.

El autor acude especialmente en este capítulo al ideario del Che. La existencia de la propiedad socialista se logra mediante un proceso doble: el desarrollo simultáneo del objeto sobre el cual recae la propiedad, junto a la creación de nuevos valores y nuevas actitudes del sujeto que ejerce dicha propiedad. No se trata de un proceso pasivo, sino de una profunda lucha ideológica, en que la participación de las masas permite que mientras es creada la dimensión objetiva de la nueva sociedad, ésta influya en la subjetiva y viceversa.

Vale la pena citar las palabras de Fidel Castro en respuesta a una pregunta de Ignacio Ramonet en el libro “Cien Horas con Fidel” acerca del porvenir del socialismo en Cuba:

Hubo quienes creyeron que con métodos capitalistas iban a construir el socialismo. Es uno de los grandes errores históricos. No quiero hablar de eso, no quiero teorizar; pero tengo infinidad de ejemplos de que no se dio pie con bola en muchas cosas que hicieron quienes se suponían teóricos, que no interpretaron correctamente el pensamiento de Marx, Engels y Lenin.

He dicho en una ocasión, que uno de nuestros mayores errores al principio, y muchas veces a lo largo de la Revolución, fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo. Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de cómo se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo.

En conclusión, estamos ante una obra que aborda temas muy polémicos, y podemos afirmar que es un trabajo reflexivo, muy serio, bien argumentado y científicamente valioso.

José Luis Rodríguez García, Editorial de Ciencias Sociales, 2014; Casa Ruth Editorial, 2014

Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba; Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” y Presidente de la Sociedad Científica de Pensamiento Económico y Economía Política de la ANEC.

Cien Horas con Fidel, Conversaciones con Ignacio Ramonet, Tercera Edición, pp. 706, oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006.
 

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