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E L    E C O N O M I S T A    D E    C U B A                             -- edición online --

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DEVENIR del modelo económico socialista1
Por Ernesto Molina Molina.2

El haber dedicado mi vida profesional por más de 40 años a la docencia y la investigación en el campo de la Economía Política y la Historia del Pensamiento Económico, me anima a realizar la propia reseña de mi libro: un intento de síntesis histórica y teórica sobre un tema tan delicado: la evolución del modelo económico socialista y su trascendencia para Cuba.

Si bien he compartido con otros colegas el estudio del pensamiento económico universal y cubano; a lo largo de estos años transcurridos, siempre hemos notado cierta carencia en los planes de estudio académicos, precisamente, sobre el devenir histórico del pensamiento económico socialista.

De cierta manera, ello me ha obligado a correlacionar los hechos con las ideas – hechos muy convulsos, porque en este medio siglo transcurrido desde 1959 a la fecha – nuestra pequeña Isla ha tenido que enfrentar una gran diversidad de retos y desafíos económicos, políticos y sociales; que ha obligado a desarrollar una tremenda actividad creadora y teórica de sus dirigentes y de su pueblo para resistir y seguir adelante. Sin el análisis de esos retos y desafíos planteados por la práctica de estos años, no sería posible valorar correctamente por qué el cambio de mentalidad a que hoy se convoca a nuestro pueblo y cuadros de dirección, resulta una tarea especialmente difícil, pero necesaria.

Para cada momento histórico, nuestro pueblo tuvo que incorporar el aprendizaje de una nueva forma de lucha por su independencia y autodeterminación. Tuvo que aprender que Patria y Socialismo tendrían que unirse para lograr la “segunda independencia” de que hablara Martí en su testamento político. Y sin embargo, treinta años después de iniciada la revolución cubana de 1959, hubo que plantearse de nuevo cómo convertir el revés del socialismo en victoria. Los años 90 nos obligaron a interiorizar en nuestra mentalidad aquella frase de Alegría del Pío “aquí no se rinde nadie”, en circunstancias diferentes, ahora para un pueblo entero. Solo que este pueblo ya tenía mayor conciencia de sí mismo, de su propia historia; y de sus fortalezas y debilidades para continuar un nuevo tipo de lucha.

En el campo económico, político y social, en esos treinta años, el pueblo cubano había logrado avanzar desigualmente en la solución de varios problemas muy difíciles, para los cuales hubo que desarrollar una experiencia teórica y práctica. Entre esos problemas, vale la pena mencionar los siguientes:

La independencia económica y política.
La nacionalización y la socialización en el agro y en la industria.
La distribución y los beneficios sociales a la población.
La estrategia económica en el plan de la economía nacional.
La elección del sistema de dirección y planificación de la economía nacional.
El lugar de la economía nacional en la división internacional del trabajo.
El problema de la eficacia de la producción social y la eficiencia de los métodos de su realización.
El problema poblacional y la solución de las desigualdades espaciales.
La solución de la organización política de la sociedad.

Muchos de estos problemas tienen una vieja historia. Desde la época colonial, la etapa republicana, y la experiencia de nuestro proceso revolucionario, los más lúcidos pensadores cubanos supieron identificar los siguientes problemas económicos estructurales que aún hoy tenemos que enfrentar, como son, por ejemplo:

-Cuba ha sido y es una economía muy abierta. Sin capacidad para exportar un producto de alto valor agregado, no podemos importar lo que necesita nuestro pueblo. Fuimos “diseñados” como una economía de plantación, monoproductora y monoexportadora, sin soberanía alimentaria.

-La economía de plantación que heredamos constituyó nuestra principal debilidad estructural: incluso, porque se consideró la industria azucarera la “locomotora” del resto de la economía en los marcos de la integración con el CAME.

-Precisamente, esta experiencia de integración Cuba - CAME evidenció el carácter de economía abierta y altamente dependiente del comercio exterior de Cuba para desarrollar su ciclo reproductor interno. Durante el periodo en que Cuba pudo desarrollar positivamente sus vínculos con el CAME y la URSS contó con una retaguardia económica segura: combustibles, materias primas, alimentos, tecnología, facilidades de pago, un mercado siempre en desarrollo y créditos blandos.

-Por eso, hoy más que nunca, tenemos que priorizar el sector agropecuario. Y también los sectores que generan divisas: níquel, biotecnología, turismo, servicios exportables. Y avanzar en el camino de la integración legítima y en relaciones económicas amplias con el resto del mundo posible y conveniente: vivimos la época de las cadenas productivas internacionales. Frente a las Empresas Transnacionales, se empiezan a crear las “Grannacionales”.

-El efecto económico de la desaparición de la Unión Soviética y el Campo Socialista europeo sobre Cuba fue enorme. La crisis económica del período 1990-1993 desmanteló el comercio exterior de Cuba y redujo bruscamente la capacidad de importación del país. Los niveles de actividad económica en 1993 con respecto a 1989, según informaciones oficiales, supusieron una declinación del producto interno bruto de 34,8%.

Y más recientemente, frente al cambio progresista en la región caribeña y latinoamericana, la reacción ha organizado una estrategia para revertir los resultados positivos en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia. Un buen diseño de la estrategia revolucionaria en Nuestra América exige encontrar el eslabón al cual hay que aferrarse para sujetar toda la cadena de los acontecimientos históricos; y todo parece indicar que ese eslabón está relacionado con las alianzas de clase que permitan construir nuestro sujeto revolucionario a escala continental.

Al plantearme la redacción de este libro, solo he añadido ideas conceptuales desde la Economía Política que puedan contribuir a una concepción más amplia de la trascendencia de los cambios que en los próximos años hagan más próspero a nuestro pueblo: que nuestro socialismo cada día sea un mejor ejemplo sobre la base de sus resultados económicos y sociales, que hagan prevalecer sus aportes solidarios a lo interno de la sociedad cubana y hacia otros pueblos hermanos; pero que también nuestro aparato productivo nacional alcance un nivel de competitividad internacional en su vínculo con el capitalismo global.

El título que damos a este trabajo nos obliga a acudir a los clásicos del Marxismo y por eso nos planteamos los siguientes objetivos generales:

-Realizar el análisis crítico del debate realizado acerca del proceso de desarrollo del socialismo por los clásicos del Marxismo Leninismo y otras figuras marxistas destacadas en las experiencias históricas más relevantes del proceso diverso de construcción del socialismo en el siglo XX.

-Realizar el análisis conceptual del modelo económico y social cubano que debe implementarse para modificar en los próximos años la estructura económica de Cuba con vistas a lograr un desarrollo socialista sustentable y próspero.

Por tanto, nos proponemos presentar de forma muy resumida el debate del pensamiento económico socialista como fundamento para avanzar primero hacia la toma del poder político en pos de la revolución socialista; y después, como fundamento de las políticas económicas en los Estados socialistas que históricamente iniciaron el proceso de desarrollo socialista, siguiendo el método marxista para su análisis.

Un empeño de tal naturaleza, exigiría – de abordarse en toda su profundidad y amplitud – una obra de varios tomos, con una participación de un colectivo de autores bien organizados. Porque cada uno de los capítulos programados realmente merece mucho más de lo que aquí presentamos. Y sin embargo, a veces conviene tener una visión muy general, muy panorámica de los acontecimientos históricos, para que “los árboles no nos impidan ver el bosque”.

En el capítulo 1, se contextualizan las condiciones en que Marx, Engels y Lenin desarrollaron sus principales concepciones económicas acerca de la dialéctica entre el plan y el mercado y su trascendencia teórica y práctica para fundamentar las políticas económicas a seguir por un Estado revolucionario con vistas a impulsar el desarrollo socialista. Se puede apreciar la importancia que Marx le concede a lo particular de la acción de la ley del valor para la mercancía capitalista, lo cual debe tener trascendencia para el proceso de producción de la mercancía socialista; si es que la ley del valor se subordina ahora a una nueva ley económica fundamental.

Y en el caso de Lenin, resulta estratégico todavía hoy, su concepción de reconocer las relaciones monetario-mercantiles, para garantizar la alianza de obreros y campesinos durante el proceso de transición del capitalismo al socialismo.

En el capítulo 2 se aborda el debate acerca del modelo económico socialista en la URSS en el periodo 1924-1961; y por tanto, no se incluye el debate asociado al derrumbe de la Unión Soviética y sus consecuencias posteriores. Se presentan las condiciones en que se debatieron las ideas y los proyectos económicos en la etapa estalinista de la construcción socialista en la URSS, principalmente, entre Bujarin, Preobrajensky y Stalin, dirigentes revolucionarios marxistas rusos que desarrollaron sus principales concepciones económicas acerca de las relaciones entre el plan y el mercado y las políticas económicas a seguir por el Estado soviético con vistas a impulsar el desarrollo socialista. Se describe brevemente el período posterior hasta 1961 en que prevalece la concepción de Stalin.

En ete capítulo se realiza una crítica del supuesto Modelo económico socialista único, que adoleció de exceso de centralización burocrática y desconocimiento de los derechos de propiedad y gestión de los trabajadores y ciudadanos socialistas; y que sin embargo, cumplió una misión histórica extraordinaria como primer victoria estable del poder político de la clase obrera, capaz de derrotar incluso al fascismo.

En el Capítulo 3, se desarrolla el debate sobre el mecanismo de funcionamiento económico del socialismo, o del modelo de desarrollo económico socialista, a través de las ideas de los economistas Wodzimiers Brus; Ota Sik y Janos Kornai: representantes de los intentos de reformas socialistas en Polonia, Checoslovaquia y Hungría.

En este capítulo se analiza el primer cuestionamiento bien fundamentado del modelo económico altamente centralizado que se desarrolló en la Rusia soviética, y se precisa la necesidad de reconocer el papel de la ley del valor en el proceso de de desarrollo socialista, como ley que determina como tendencia la aproximación de los precios competitivos al valor de las mercancías, determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario a escala global.

El Capítulo 4 aborda el modelo de autogestión yugoslavo, a la luz de su evolución histórica desde el surgimiento del cooperativismo socialista hasta su transformación en cooperativismo capitalista. Se tienen en cuenta principalmente las ideas de Ernesto Che Guevara y Michael Lebowitz. Especial importancia tiene en este capítulo los elementos teóricos de la renta diferencial y la ganancia diferencial, que de no tenerse presentes en el proceso de desarrollo socialista, provocan la falta de equidad social y la competencia entre obreros y cooperativistas, algo que experimentó históricamente el proceso yugoslavo; pero que no ha sido ajeno a otros procesos históricos, incluyendo el cubano.

En el Capítulo 5 se presentan los puntos de debate acerca del papel del plan y el mercado en el socialismo, en las experiencias históricas de las reformas emprendidas por la República Popular China y la República de Vietnam, luego de desaparecidos sus líderes históricos, iniciadores de sus procesos revolucionarios. Se da a conocer el papel tan relevante que ha tenido el sistema de arriendo en las reformas económicas de China y Vietnam, fundamentalmente, en la esfera agropecuaria, pero también, bajo esa experiencia, se potenció el valor agregado del producto agropecuario a partir de la pequeña industria familiar.

El Capítulo 6 contextualiza las condiciones en que Ernesto Che Guevara debatió acerca de las ideas y proyectos económicos en la etapa inicial de la revolución (1959-1965) con dirigentes revolucionarios cubanos y otros intelectuales extranjeros marxistas que desarrollaron sus principales concepciones económicas acerca de la dialéctica entre el plan y el mercado y su trascendencia teórica y práctica para fundamentar las políticas económicas a seguir por el Estado cubano con vistas a impulsar el desarrollo socialista.

En este capítulo se expone la seriedad del debate científico entre dirigentes y economistas cubanos y extranjeros, con vistas a esclarecer el mecanismo idóneo de la construcción socialista en un país de estructura económica deformada `por su dependencia neocolonial al imperialismo. Las lecciones de ese debate, mantienen gran vigencia dialéctica, porque la verdad científica se construye paso a paso, con cada nueva experiencia.

El Capitulo 7 aborda la evolución del modelo económico cubano entre 1959 y 2010. La elaboración conceptual del Modelo Socialista Cubano de Desarrollo Económico-Social ha exigido, necesariamente, momentos importantes de confrontar la teoría con la práctica desde inicios de la Revolución hasta el presente. El año 1991 resultó indudablemente un punto de inflexión, que dio inicio al Período Especial. Pero también el 2010, hasta cierto punto es otro punto de inflexión por todo lo que significó para la estrategia de desarrollo económico y social del país el debate y aprobación de los Lineamientos generales de la política económica y social para el período 2011 – 2015.

El Capítulo 8 intenta sistematizar conceptualmente los cambios necesarios a realizar en el modelo económico y social cubano, desde el llamado Período Especial hasta la proyección del “Modelo Socialista Actualizado” en correspondencia con la situación interna y externa como se desarrolla la sociedad cubana, aprovechando sus fortalezas y oportunidades en pos de un desarrollo socialista sustentable y próspero.

El Capítulo 9 hace énfasis en el papel tan relevante que desempeña el sector externo en el Modelo Económico Socialista cubano.



1 Ernesto Molina Molina, Editorial de Ciencias Sociales, 2016.

2 Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba; Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” y Presidente de la Sociedad Científica de Pensamiento Económico y Economía Política de la ANEC.

 

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