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Estados Unidos, la crisis sistémica y las nuevas condiciones de legitimación
Por Ernesto Molina Molina

[25.09.2017]- Actualización  7:30 pm de Cuba

El libro que hoy presentamos, cuenta con un colectivo de autores, casi todos latinoamericanos, muy prestigiosos por su enfoque crítico del poder hegemónico de los Estados Unidos sobre el resto del planeta; los hay economistas, sociólogos, historiadores, politólogos: y entre ellos, un norteamericano muy lúcido: Emmanuel Wallerstein; una argentina: Silvina María Romano; tres brasileños: Emir Sader, Theotonio Dos Santos, Carlos Eduardo Martins; un panameño: Marco Gandásegui, hijo; tres chilenos: Orlando Caputo Leiva, Alejandro I. Canales, Darío Salinas Figueredo; un colombiano: Jaime Zuluaga Nieto; dos mexicanos: Dídimo Castillo Fernández, Selene Gaspar Olvera, un puertorriqueño: Selene Gaspar Olvera; y cinco cubanos: Fabio Grobart Sunshine, Luis Suárez Salazar, Katia Cobarrubias Hernández, Gladys Cecilia Hernández Pedraza, Jorge Hernández Martínez.

La presentación, el prólogo y la introducción son un buen ejemplo para tener una idea de la amplitud temática de esta obra muy bien diseñada para el análisis crítico de la situación económica, política y social de los Estados Unidos, vísperas de la asunción al gobierno del presidente Donald Trump.

El conjunto de trabajos que integran este libro coloca en el centro de sus preocupaciones la pérdida de hegemonía de Estados Unidos (a manera de hipótesis). Además, aportan evidencias de la “crisis sistémica” y abre la discusión sobre las nuevas condiciones de legitimación que enfrenta el país en su desarrollo interno y en relación con el resto del mundo.

El libro aborda la problemática de la hegemonía decadente de Estados Unidos desde tres ángulos:

Desde el entorno global, en relación con la dinámica y los escenarios del sistema capitalista mundial, la aparición de regiones económicas emergentes, la crisis capitalista y los desequilibrios económicos externos, así como la adopción del modelo económico neoliberal y las condiciones de desigualdad salarial en Estados Unidos.

En cuanto a la situación y perspectivas internas del país, se analiza su estructura social, los fundamentos ideológicos de su hegemonía, el sistema político y las estructuras de poder, la estructura de clase, las condiciones y los desafíos políticos la clase obrera, los nuevos entornos de competitividad científica y tecnológica, y las condiciones de integración y exclusión laboral, social y cultural de los jóvenes nativos e inmigrantes.

Finalmente, considera la nueva geopolítica que emana de Washington y los escenarios para América Latina, sus continuidades y rupturas.


El libro consta de tres secciones temáticas con sus respectivos capítulos.

Estados Unidos en el nuevo entorno capitalista mundial

Hegemonía, estructura social y decadencia interna de Estados Unidos.

La nueva geopolítica de Washington y los escenarios para América Latina.

La primera sección la encabeza el artículo de Emmanuel Wallerstein, fundador del Centro Fernand Braudel y, actualmente, investigador en la Universidad de Yale, titulado: “¿Hacia dónde se dirige el mundo?”, el cual analiza el panorama geopolítico y económico caótico a escala mundial y el entorno de declive del poder de Estados Unidos. Para este autor, el problema mundial actual no apunta definitivamente hacia una anarquía total, pero sí hacia un desorden geopolítico y económico global. Ante el inminente riesgo de una inflación mundial, se nos presentan las posibilidades de un proteccionismo masivo o de una escasez generalizada que podría desembocar en un recrudecimiento de las condiciones de vida de la población. ¿Qué acciones serán tomadas por los gobiernos de los países afectados? Muy probablemente implicaría serios recortes en educación, salud y pensiones de retiro; demandas claves de los pueblos, cuya inatención traería consigo la pérdida de legitimidad e incluso levantamientos sociales masivos. En este sentido, la pregunta central de Wallerstein podría definirse en torno a ¿qué y cómo debemos elegir? y al tipo de acciones políticas a seguir a corto plazo, con vistas a un mejor sistema mundial, ampliamente democrático e igualitario.

El siguiente trabajo, de Theotonio dos Santos, profesor-investigador de Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro, Brasil, “Globalización, el futuro del capitalismo y las potencias emergentes”, sostienes que asistimos a un periodo de transición en que los estados nacionales cumplirán un papel ordenador y regulador que exige una fuerte base colectivista y una concepción socialista de la economía y de la política internacional. Somos testigos de la pérdida de dinámica del capitalismo central, de las instituciones que lo sostienen y de su condición de ordenador de la economía mundial, a la vez que nuevas potencias, especialmente los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur), que emergen en el escenario global como actores del cambio en pos de una civilización planetaria, pluralista, democrática. Nos encontramos frente a un capitalismo en el que la hegemonía de Estados Unidos está en decadencia con una economía deficitaria y deudora. Ante este panorama, surgen una serie de preguntas fundamentales: ¿Estaremos asistiendo el final de las hegemonías sobre el sistema mundial? ¿Estaremos caminando bajo la forma de sobresaltos hacia un nuevo tipo de sistema mundial basado en relaciones más horizontales?

Carlos Eduardo Martins, profesor-investigador de la Universidad Federal Fluminense, contribuye con el artículo “La crisis del sistema-mundo capitalista. La coyuntura contemporánea”, en el que analiza las grandes tendencias que se desarrollan en la economía mundial desde los años setenta. Plantea la articulación teórico-metodológica de las tendencias seculares del desarrollo capitalista mundial, los ciclos de hegemonía y de Kondratiev para ubicar la coyuntura mundial contemporánea. En este marco sitúa las posibilidades que se abren para América Latina y sus grandes desafíos los próximos decenios. La hipótesis que sostiene en la coyuntura actual es la decadencia del moderno sistema mundial, que integra y promueve la mundialización. En particular, en América Latina el neoliberalismo genera serias condiciones de insustentabilidad e incapacidad institucional para financiar el crecimiento económico. No obstante, la difusión del neoliberalismo en la región por Estados Unidos, sirve a sus estrategias de mejorar su posición competitiva a nivel mundial, y con ello retardar su inminente decadencia.

El artículo de Katia Cobarrubias, profesora e investigadora del Centro de Estudios sobre Estados Unidos (CESEU) de la Universidad de La Habana, tiene como título “El desequilibrio externo de Estados Unidos. Tras las fisuras del liderazgo económico”. Considera al desequilibrio externo estadunidense como síntesis del proceso de debilitamiento a largo plazo. El desequilibrio externo, expresado en el déficit de cuenta corriente y el creciente endeudamiento, constituye un problema estructural de la economía estadunidense que ha persistido por más de un cuarto de siglo. Analiza sus determinantes e implicaciones, como base para fundamentar la idea de que el liderazgo económico mundial de Estados Unidos, presenta fisuras y se encuentra sometido en la actualidad a importantes tensiones que lo vulneran.

La contribución de Gladys Hernández P., investigadora del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, La Habana, se titula “La evolución del diferendo económico entre China y Estados Unidos”. Analiza el potencial económico de China frente al poderío de Estados Unidos, y hace una comparación de estas dos grandes potencias, tomando en cuenta su economía, comercio, evolución del comercio internacional, exportaciones e importaciones. La autora concluye que la evolución de las relaciones entre China y Estados Unidos depende del desempeño económico y político de ambos, tomando como ejemplo que, mientras el dólar está pasando por una crisis severa, el valor del yuan se incrementa dada la participación cada vez más activa de este país en la producción y comercialización a escala mundial.

Orlando Caputo, en su artículo, “Economía mundial: salarios y ganancias en América Latina y en Estados Unidos”, analiza la disminución de la participación de las remuneraciones y el incremento de la participación de las ganancias en el producto, de la economía mundial, particularmente en América Latina y Estados Unidos. Las empresas de Estados Unidos han aumentado sus ganancias en el exterior que remiten a dicho país. Este es uno de los cambios más importantes de la economía mundial actual. Indica que el análisis de la distribución de la producción entre las clases sociales bajo la forma de salarios, ganancias y renta fue central en la economía clásica, Adam Smith y David Ricardo, asimismo en Marx. A pesar de su importancia, ha sido desplazada por los análisis de la distribución del ingreso individual o familiar, como parte del predominio del individualismo metodológico del neoliberalismo. Estos cambios favorables al capital, han permitido un dominio creciente del capital sobre el trabajo, los recursos naturales y sobre los estados. Esta distribución de la producción, conocida como la distribución funcional del ingreso, estuvo muy presente en los análisis y manuales de la macroeconomía hace unos decenios.

La segunda sección (Hegemonía, estructura social y decadencia interna de Estados Unidos) la inaugura el artículo de Jaime Zuluaga N., profesor-investigador de la Universidad Externado de Colombia, “La construcción de la identidad nacional de Estados Unidos”. Sostiene que el mito fundacional americano, pilar fundamental en la construcción de la identidad estadunidense, sigue vigente, y es un instrumento eficaz de dominación, toda vez que sustituye los “intereses de la humanidad” por los “intereses fundamentales” de este país. A partir de estos elementos explica el tipo de leyes y políticas que adopta Estados Unidos, su competencia extraterritorial y su objetivo de limitar los derechos ciudadanos. La paz estadunidense, la pazguerra democrática, ha hecho del terror en muchas ocasiones su instrumento de acción.

Marco A. Gandásegui, hijo, en su artículo “Los partidos políticos en Estados Unidos”, sostiene que el sistema político y los partidos políticos de ese país deben reflejar su avanzado desarrollo capitalista. Los análisis de los partidos políticos realizados por marxistas y no marxistas generalmente coinciden en que Estados Unidos tiene un sistema político y una organización partidista anómalos.

Sin embargo, si el análisis se hace desde una perspectiva teórica, la anomalía se presenta en los países con regímenes capitalistas medianamente avanzados. La pluralidad de partidos políticos constituye una debilidad relativa de la clase dominante, producto de una correlación de fuerzas que no le permite legitimar su dominación de manera permanente. No hay que confundir el sistema partidista capitalista de fines del siglo xx con los “regímenes de excepción” capitalistas (bonapartismo, fascismo, dictaduras latinoamericanas) que aparecen para desmontar, en forma violenta, los sistemas políticos fracasados y efectuar reingenierías totales.

Jorge Hernández M. es autor del artículo “Estados Unidos: hegemonía y legitimación ideológica”, en el que analiza la funcionalidad que la cultura política desempeña desde el punto de vista histórico como sustento de la “legitimación” hegemónica de Estados Unidos. El autor parte de un concepto de hegemonía que enfatiza los componentes ideológicos y psicológicos, y centra los fundamentos de la legitimación, tomando como referencia dos dimensiones: la conformación del consenso interno y la “política” de defensa de la “seguridad nacional”. El texto, en palabras del autor, “no se ocupa, empero, de la hegemonía como tal, sino de su legitimación cultural”. La tesis que desarrolla es la de que Estados Unidos se haya inmerso en un proceso de reacomodo o transición hegemónica.

El artículo, “Hegemonía y clase obrera de Estados Unidos” de Dídimo Castillo F., profesor-investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México, analiza el impacto del proceso de reestructuración económico neoliberal sobre la clase obrera en Estados Unidos, en términos de sus nuevas características, sus condiciones sociales y la organización social y política vigente. La flexibilización laboral implicó un cambio drástico en las formas clásicas de gestión del trabajo, además de generar inestabilidad en el empleo, deterioro de la calidad de las ocupaciones y de los ingresos y desarticuló a la organización social de las clases trabajadoras. El neoliberalismo no sólo introdujo cambios importantes en los ámbitos de la producción y de las relaciones laborales, también transformó la estructura de clases: por un lado, las burguesías nacionales fueron desplazadas por las burguesías exportadoras y financieras ligadas al capital trasnacional y, por el otro, la clase trabajadora, representada por el obrero industrial, fue desarticulada al ser relegada a actividades de servicios, al sector informal y al trabajo independiente o autónomo. En particular, con la adopción del modelo neoliberal, y los procesos de desindustrialización impulsados por los sectores capitalistas que veían afectadas sus tasas de ganancias, los sindicatos sufrieron un importante descenso del número de afiliados y, consecuentemente, perdieron capacidad de defensa de sus intereses. En este estudio se tomó como variable aproximativa de la clase obrera a los trabajadores asalariados privados.

El trabajo de Fabio Grobart, “Ciencia y tecnología en Estados Unidos: crisis de hegemonía, competitividad y ciclo reproductivo”, analiza el entorno de relativo agotamiento, reconfiguración y pérdida de liderazgo de Estados Unidos, en lo que corresponde a la ciencia, tecnología y servicios conexos de alta tecnología (Altec), componentes esenciales del modelo reproductivo de la economía. El trabajo, en este sentido, versa sobre uno de los aspectos posiblemente menos estudiados: el creciente cuestionamiento de las llamadas “ventajas comparativas dinámicas y sistémicas” del capitalismo monopolista transnacionalizado, pilar estratégico de la política de dominio mundial. Señala que la interrelación biunívoca de hegemonía, competitividad y ciclo reproductivo, todos con tendencia a la baja, son indicadores de la crisis sistémico-estructural en los cimientos del capitalismo liderado por Estados Unidos.

La tercera sección ( La nueva geopolítica de Washington y los escenarios para América Latina) comienza con el artículo de Alejandro I. Canales, y Selene Gaspar Olvera, “Migración y juventud en Estados Unidos. Condiciones demográficas de exclusión”, defienden la idea de que los jóvenes migrantes en Estados Unidos sufren una doble condición de vulnerabilidad y exclusión social. Destacan la creciente migración de jóvenes latinoamericanos a Estados Unidos y la medida en que éstos, así como los hijos de inmigrantes nacidos en dicho país, conforman un grupo social de creciente importancia demográfica, con diferencias significativas de localización e inclusión social. Señalan que el mayor nivel de pobreza y menor grado de protección social, están directamente asociados con los menores índices de inclusión social que presentan dichos jóvenes, por lo que no sólo representan grupos socialmente vulnerables que enfrentan continuamente diversas situaciones de riesgo social, sino que, además, son grupos socialmente excluidos y segregados, que no encuentran los espacios para su integración a la sociedad estadunidense.

El trabajo de Ángel G. Quintero R., profesor-investigador de la Universidad de Puerto Rico, parte del planteamiento de que la gran difusión internacional de la cultura musical de la salsa nos ayuda a examinar las luchas contemporáneas por la hegemonía. En lugar de incorporarse a la cultura local, la salsa se “globaliza” como latinoamericano-caribeña. Fue cristalizando en un periodo histórico cuando las transformaciones en el capitalismo estaban generando fisuras en algunas concepciones básicas de la modernidad. Muchas de las prácticas salseras tocaron nudos neurálgicos de la sensibilidad global. Esa sincronización con la estructura sentimental epocal no se identificó con el país que pretendía una hegemonía mundial. Sostiene, en ese sentido, que la crisis hegemónica estadunidense se manifestó en la renuencia de los inmigrantes latinoamericanos a incorporar su expresión bailable-sonora en la cultura local, ni siquiera en los términos del multiculturalismo.

Luis Suárez, en su trabajo “Crisis actual del sistema de dominación estadunidense sobre América Latina y el Caribe”, parte de los presupuestos teóricos y metodológicos de la prospectiva crítica. Sintetiza las tendencias y contratendencias que, en los años más recientes, han fortalecido o debilitado, según el caso, el sistema de dominación estadunidense sobre el llamado “hemisferio occidental”. Desde esas contradictorias constataciones y recorriendo los procesos políticos reformistas, reformadores o revolucionarios que se están desarrollando en América Latina y el Caribe, explora el escenario más probable que tendrá que enfrentar ese sistema de dominación durante la que pudiera ser la primera administración de Barack Obama.

El trabajo de Silvina Romano, “Democracia liberal y seguridad en el discurso del gobierno de Estados Unidos: continuidades y rupturas”, destaca la política “antiterrorista” de la administración de George W. Bush y establece la relación entre democracia y seguridad. Según esta autora, dicha estrategia condujo al recorte –por medios legales– de las libertades básicas promovidas por la democracia liberal. De esta manera, lo que se inició con las operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA ) y del Departamento de Estado en otros países, hoy amenaza las libertades civiles de los mismos estadunidenses. El artículo de

Darío Salinas, en su trabajo “América Latina y Estados Unidos: más allá del libre comercio”, parte del planteamiento central que se refiere al denso movimiento de tendencias y contratendencias políticas que se desatan en la historia reciente de la región, en el contexto internacional de posguerra fría y ante los nuevos influjos de la política de Estados Unidos. La preocupación analítica gira en dos ejes: la integración y la democratización. Concluye postulando que, ante las señales de crisis del modelo predominante, se está produciendo un complejo proceso de reconceptualización del comercio, la democratización y la integración, uno de cuyos cuestionamientos apunta a la necesidad de recuperar la capacidad regulatoria del Estado.

Es bueno conocer que este colectivo viene trabajando desde 2004 en torno a la hipótesis que centra su atención sobre la crisis de hegemonía de Estados Unidos. Tanto el concepto de crisis como el de hegemonía se entienden en este proyecto en un sentido amplio.

El primero, como momento de cambio e incertidumbre, y el segundo como capacidad de legitimación de las relaciones de dominación entre clases, grupos sociales o países.

La hegemonía, en este sentido, se asume desde dos perspectivas o componentes complementarias, aunque no necesariamente coincidentes. La global, representada por el centro (imperio) y la capacidad para imponer a la periferia (otros países) su proyecto de dominación económico, cultural, político e ideológico. La otra se refiere a las condiciones nacionales, a las contradicciones de clases y a la legitimidad con la que se configura y reproduce el orden interno de dominación social.

El concepto de hegemonía, en sentido amplio, además de describir los momentos económicos, culturales, sociales y políticos de un país, ofrece un marco de referencia sobre el ejercicio de la dominación de clase, la capacidad para expandirla y las posibilidades de mantenerla. En contraste con el concepto de “imperialismo” el cual –como el de la globalización–, es una constante del capitalismo, el concepto de hegemonía –y con éste el de “poder hegemónico”–, permite entender el futuro de Estados Unidos en cuanto a su posición en el sistema capitalista mundial.

Ciertamente, por lo menos en términos económicos, el debilitamiento de Estados Unidos es real. La rapidez con que otros desarrollos económicos regionales emergentes han acortado la brecha con relación al poderío económico de Estado Unidos pone en alerta las condiciones futuras. Existen, además, dos factores de orden interno –sociales, culturales e ideológicos–, que ponen en cuestión los fundamentos propios del llamado “sueño americano”, así como la creencia en su hegemonía y las posibilidades de mantenerla.

El primero tiene que ver con el desacoplamiento entre los principios e ideales que originalmente dieron sentido y continuidad al proyecto de nación, con las actuales condiciones sociales y políticas generadas por el entorno de la globalización.

El segundo está en relación con las contradicciones del modelo neoliberal adoptado y sus consecuencias –señaladas en varios de los artículos de este libro– sobre el deterioro de las condiciones de vida en Estados Unidos. En cierta medida, Estados Unidos es un país en franco retroceso social, que ha dejado de ser “la tierra prometida”. Las condiciones generales de existencia en Estados Unidos, en muchos aspectos, se han estancado o decaído durante los últimos decenios. En Estados Unidos las contradicciones sociales se han acentuado. El salario medio se ha deteriorado. El país ha ido perdiendo el carácter excepcional de ofrecer seguridad económica y social a los distintos estratos o grupos sociales.

La movilidad no opera a igual ritmo ni está asegurada para el conjunto de la sociedad. El ascenso social se ha hecho difícil para una parte importante de la población nativa e inmigrante. En particular, a lo largo de los tres últimos decenios, se ha deteriorado la calidad de los empleos, se han polarizado los ingresos y se ha incrementado la desigualdad social y las condiciones de pobreza. Los indicadores de decadencia interna de Estados Unidos son diversos y, en cierta medida, contrastan con la situación europea en lo que corresponde a las expectativas de vida de amplios sectores de la población.

El acceso a empleos de mejor calidad, a la seguridad social y médica y a otros bienes de interés públicos, distingue a ambos modelos sociales: el primero, centrado en el individuo, la competencia y la sobreexplotación del trabajo personal, y el otro, por lo menos hasta recientemente, basado en criterios de mayor colectividad, solidaridad social y respeto a los derechos mínimos de los trabajadores. Estados Unidos está dejando de ser el “país de las promesas”. En los últimos decenios el salario real no sólo se ha estancado, también se ha reducido. En este marco, es posible vislumbrar un escenario social futuro incierto, especialmente para la clase trabajadora. Los riesgos de deterioro en las oportunidades de empleos, ingresos, educación y salud, son cada vez mayores.
Introducción.

Estados Unidos fue un lugar de movilidad intergeneracional efectiva, en la que con frecuencia los hijos eran más prósperos que sus padres. Después de la segunda guerra mundial hasta mediados de los años setenta, “el sueño americano” de movilidad ascendente fue una experiencia para muchos nacionales e inmigrantes. En palabras de Krugman, en Estados Unidos los pobres tienden a quedarse pobres, por duro que trabajen, y “los hijos tienen una probabilidad mucho mayor de heredar el estatus socioeconómico de sus padres que los de generaciones anteriores”. Según este autor, la movilidad social en Estados Unidos “ha decaído de manera considerable en las décadas recientes”.

El neoliberalismo, y con éste, la desregulación, la flexibilización, la deslocalización y la precarización del trabajo, no es más que el intento de desplazar capitales y recuperar las tasas de ganancias perdidas. En este marco, cobran relevancia los estudios que profundicen tanto en las condiciones internas como externas de Estados Unidos y den cuenta de la dinámica económica, social, cultural y política, y de las posibilidades futuras de dicho país como potencia hegemónica.

El hecho de que este libro no alcance al año 2017; y no refleje los cambios que ha originado el presidente Donald Trump en la política geoestratégica de los Estados Unidos, no le resta importancia al diagnóstico de este prestigioso colectivo de autores a la situación actual de los Estados Unidos frente al mundo.
 

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