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Los dos
fenómenos naturales ocurridos en Japón en marzo del
2011, han sido los más grandes de su historia, un
sismo de más de 9 grados en la escala de Richte y un
tsunami con olas de hasta 10 metros; lo que afectó
una de sus centrales nucleares y generó un estado de
emergencia nuclear. Estos fenómenos no tienen
precedentes, pues la nación nipona podría necesitar
hasta cinco años para recuperarse de los efectos
desastrosos del sismo y posterior tsunami, que
causaron daños por 235 000 millones de dólares.
El movimiento sísmico ha echado por tierra la
recuperación económica. Dentro de los países
desarrollados, Japón es el que más sufrió la crisis
financiera. Su actividad cayó un 1,2% en 2008 y un
6,3% en 2009. Sin embargo, el año anterior logró de
nuevo tasas de crecimiento, a pesar de registrar una
caída del PIB en el último trimestre. Ello no
impidió que todos los expertos auguraran que la
economía japonesa volvería a la senda del
crecimiento en 2011. De hecho, el terremoto llegó en
un momento en que los pedidos industriales crecían a
un ritmo del 4,2%, la producción industrial iniciaba
la recuperación y la tasa de paro se situaba en el
4,9%, el nivel más bajo desde marzo de 2009.
El Banco
Mundial estima que los daños equivalen a un 2,5% y
un 4% del PIB del país en el 2010. También Morgan
Stanley, uno de los principales bancos de EE.UU.,
estimó que los daños causados por dichos eventos,
que han implicado la suspensión temporal de
operaciones en plantas de empresas como Sony, Toyota
y Honda, ubicadas en el noreste del país asiático,
significarán una reducción en el crecimiento de la
tercera economía más importante del mundo de hasta
12%.
En tanto,
otros analistas indicaron que, unido a lo anterior,
la interrupción en los sistemas de alimentación y
distribución hace pensar en una “recesión casi
segura”.
La falta de energía eléctrica es otro factor que
incidirá en un menor crecimiento del PIB nipón
durante la primera mitad del año. Paralelamente, el
ministro de Política Nacional de Japón, Koichiro
Gemba, advirtió que podría ser necesario elaborar
hasta tres presupuestos adicionales para financiar
la reconstrucción del país. “El daño es
generalizado, así que dos podrían no ser
suficientes”, señaló en referencia a las cuentas
públicas del próximo año fiscal, que comienza el
primero de abril y termina el 31 de marzo de 2012.
El Banco
Mundial estima que la economía decrecerá 0,5% en el
2011. Sin embargo prevé que se recupere de nuevo en
el segundo semestre del año. ¨ El daño a la vivienda
y la infraestructura no tiene precedentes¨, asegura
el Banco Mundial. También dice esta Institución que
el crecimiento deberá aumentar en los siguientes
trimestres a medida que los esfuerzos de
reconstrucción que podrían durar cinco años se
aceleren.
Según la
CEPAL, las repercusiones en el comercio
internacional de esta situación en Japón tendrán un
efecto negativo sobre el desempeño del comercio y la
inversión
mundial, aunque principalmente en la región
Asia-Pacífico. La potente industria nipona ha
convertido a Japón en uno de los principales
importadores de materias primas del mundo.
Por otra
parte, el volumen de las relaciones comerciales
entre España y Japón es relativamente bajo aunque
aumentaron significativamente en 2010. España
exportó al país asiático productos por una cantidad
equivalente a 1.432 millones el año pasado, un 17%
más e importó bienes por 3.471 millones. El
principal temor de la economía española es que la
crisis de Japón incida fuertemente a Alemania, que
supone el motor y la locomotora para el resto de
Estados miembros de la UE.
Aun así,
reconoce que los daños del terremoto conducirán a
corto plazo a cortes de la producción y de la
demanda en los mercados internacionales. En
cualquier caso, argumenta que la fase de
reconstrucción del país, que se iniciará en la
segunda mitad del año, servirá para contrarrestar el
impacto que sufrirá la producción industrial en los
próximos meses.
La comunidad
internacional ya ha mostrado su voluntad de socorrer
a la tercera economía del mundo. El presidente de EE
UU, Barack Obama, reiteró que su país continuará
ofreciendo toda la ayuda posible a Japón.
Breve
análisis del fenómeno:
La economía
japonesa deberá hacer frente a uno de los terremotos
más devastadores de la historia en un momento en el
que los datos macroeconómicos indicaban una mejora
de la actividad.
Japón podría
entrar de nuevo en recesión en la primera mitad del
año. Pero la reconstrucción, si comienza en la
segunda mitad, aún podría permitir un crecimiento
positivo para el ejercicio.
Las
perspectivas de crecimiento y recuperación de la
economía nipona dependen de la situación interna de
este país, influyendo al mismo tiempo la crisis
financiera internacional como situación externa.
Ahora se le suman como lastre para su crecimiento
económico los fenómenos naturas ocurridos. Habría
que esperar como va evolucionando esta economía
asiática.